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El relato de un bardo: Parte I - El anillo de Andvari

El Señor de los Anillos es un libro fascinante en más de una forma. El inglés de Tolkien es fantástico y la historia es hermosa, pero hay más que sólo eso. Es una historia basada en el antiguo mito escandinavo de un elfo obscuro (es decir, enano) llamado Andvari ("pensamiento precavido", "espíritu de emergencia").

Una vez Andvari nadaba en un río para atrapar un pez, cuando él vio algo que brillaba y centellaba en el fondo del río; él vio el oro de las ninfas del río (es decir, elfos). Andvari estaba incluso más encariñado al río por las ninfas mismas desde que él las vio, pero ellas lo atormentaban y se burlaban de él por ser feo: sus piernas eran torcidas y su piel era arrugada y obscura. Él nadaba tras ellas y las persiguió por mucho tiempo, pero fracasó al capturar a alguna de ellas. Se volvió más y más furioso, y al final, en lugar [de perseguirlas], él tomó su oro. Las ninfas suplicaron que se lo devolvieran, y cuando él se rehusó, ellas hasta le ofrecieron sus placeres carnales. Andvari sólo les gritó: "No las deseo a ustedes ni a su gracia. ¡Renuncio a amar! Lo juro frente de todos los dioses que el oro y el poder que me otorguen serían mi único amor". Con ayuda de la magia, él fabricó un anillo del oro de las ninfas. Este anillo mágico le dio el mando de todos los demás elfos obscuros y con éste podría hacer pepitas de oro, como tanto deseaba - ¡y él hizo montones de ellas! Él vivió de dicha manera por mucho tiempo, hizo que otros elfos obscuros fueran sus esclavos y llenó muchas cuevas obscuras con oro.

Entonces un día apareció Loki ("tapa", "fin", "cerrar"). Él solicitó en préstamo la red de Rán ("robo"), la diosa de las olas, la cual empleó para atrapar al desafortunado nauta. Él viajó al interior del obscuro imperio subterráneo de Andvari; a través de húmedos túneles y lanzado a laberintos negros y sombríos cuartos, hasta que llegó a una vasta cueva bajo la Tierra. El techo estaba apoyado por enormes pilares de piedra y las esquinas eran obscuras y lúgubres. En esa enorme cueva encontró un gran estanque tranquilo. Arrojó la red de Rán al estanque y atrapó a Andvari, quien estaba allí oculto. Loki lo agarró por el cuello e intentaría asesinar al obscuro elfo si no le hubiese dado todo su oro. Andvari lo hizo, pero intentó ocultar su anillo mágico de Loki. Fracasó y Loki demandó que debería entregarle también el anillo. Andvari suplicó a Loki que le permitiera conservar su precioso anillo, y cuando éste se rehusó, Andvari maldijo el anillo: éste provocaría la muerte a su poseedor. Loki se rió de él; no le importó la maldición que llevaba el anillo porque de cualquier forma no lo conservaría. Él podría darlo, a la larga, con el resto del tesoro de Andvari a Hreiðmarr ("nido de mar") para comprar la libertad de Óðinn ("mente", "pensamiento", "furia") y Hœnir ("atraer", "tentar"), quien Hreiðmarr mantiene como rehén.

El pobre Andvari, el Gollum (y de hecho, Sauron también) de los libros de Tolkien, está mentalmente invalido por el rechazo de las hermosas ninfas del río, y él se vuelve agrio. Él está completamente absorbido por su odio hacia los elfos y enormemente seducido por el poder de la riqueza.

Con el anillo dorado él mantiene el mando sobre los demás elfos obscuros porque tanto como él, ellos han sido cautivados por su ansia de oro. Él puede pagarles a ellos con oro para que le sirvan. Esto sólo funciona con los enanos, pues sólo ellos son lo suficientemente débiles de espíritu para ser seducidos por el oro.

Con su oro, él siempre puede generar más oro, a través del comercio y la inversión, pero no si Loki se lleva hasta el último pedacito de oro. Usted necesita dinero para hacer más dinero.

Andvari no coloca una maldición sobre Loki, pero si sobre el oro mismo: todo hombre que recoge codiciosamente, padecerá una muerte desgraciada.

Todo el que posea el oro, el anillo maldito, es asesinado. Loki lo da a Hreiðmarr, quien rápidamente es asesinado por sus propios hijos, Regin ("poderes") y Fáfnir ("abrazo"). Sus hijos también son asesinados brutalmente. Al final de la historia Sigurðr ("pasado victorioso") consigue el anillo, después de asesinar a Fáfnir, quien se ha convertido a sí mismo en un dragón para protegerlo mejor, pero a causa de la maldición, él también debía pagar con su vida. La sed irracional de oro, maldice a todo hombre. Tal es la maldición de la codicia.

Tolkien basó su historia El Hobbit y El Señor de los Anillos en el mito escandinavo, y por supuesto, así lo hizo Richard Wagner cuando escribió su opera acerca de El anillo del Nibelungo, y quizá sea todo lo que deseaba Tolkien al relatárnoslo con sus libros: ¿abrazar la verdadera belleza de nuestro mundo y librarse usted mismo de la descarnada y autodestructiva debilidad de semejante codicia? Si todos nosotros no termináramos como los crueles autodestestables y cobardes orcos (es decir, los elfos obscuros): no necesariamente física, pero si espiritual y mentalmente.

Varg "Gimlé" Vikernes
26.08.2006 (Tromsø, Noruega)
Traducción: Carlos Andrés Mosquera Ruiz



Auri sacra fames
(Execrable sed de dinero)


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